Follando con Claudia

 

Paseaba por las Ramblas de Barcelona de lo más tranquilo en busca de un trago y me topé con Claudia, una jovencita puta que conocí un año atrás en el estadio. Fuimos al bar, bebimos, reímos, y al cabo de tres copas ya estábamos en su piso follando, fornicando como dos perros cachondos.

Su culo, sus tetas deliciosas, su manera de moverse, coño, hacen que el sexo sea estupendo, que sea formidable vivir en Barcelona, coño, esta es la mejor ciudad con las mejores putas, las zorras más guarras, más cachondas.

Claudia es tan deliciosa que me desvelaría follando con ella, le daría pene por adelante y por atrás la noche entera.

Le gusta hacer el beso negro y la lluvia dorada, eso a veces me parece un poco extremo pero con la intensidad con la que folla, me parece estupendo, magnífico, genial, que dé rienda suelta a toda su perversión para follar con más deseo. Se sentó en mi polla y lentamente empezó a subir y bajar “¿Te gusta?”, me preguntaba, “sí, coño, me gusta follar contigo, me gusta darte polla, perra, marrana”.

Y entonces empezó a subir y bajar con mayor rapidez, cada vez más rápido y delicioso, soltando sus gemidos, sus gritos de placer, coño, qué rico es fornicar con Claudia.