Jennifer busca marido

A la golfa de Jennifer le dijeron que los hombres todo lo que buscan es sexo y pensó que ofreciendo el más intenso sexo conseguiría marido. Abre las piernas para que la desposen, no conseguirá marido pero buenos orgasmos en Barcelona sí.

A veces invita a los tíos a su casa y los espera con babydoll blanco, jura que les será fiel, que vivirá solo para ellos, que todas las noches estará dispuesta a que la follen por delante y por atrás, que será la más perra de todas, que será una esclava del sexo.

Y obviamente que a ellos se les pone la polla dura y son capaces de decir lo que sea con tal de entrar y salir intensamente de ese chocho mojado, caliente, ese chocho bañado en miel, ese chocho ardiente. Y la perra separa las piernas para que se lo claven todo, para que le hundan el pene hasta el fondo, hasta lo más profundo.

La follan en todas las posturas, le hacen el griego, el francés, el beso negro, le piden la lluvia dorada, la 69, se la meten con fuerza por el culo ante sus gemidos de placer y dolor; pero de casarse con la puta, nada.

Ninguno ha cumplido con llevarla al altar en una iglesia de Barcelona, todos la han follado, han eyaculado en su cara, en sus pechos, en su ano, se la han follado la noche entera y la mañana siguiente han desaparecido.

Eso no la desanima, Jennifer cree que tarde o temprano llegará el hombre correcto, y mientras tanto sigue ofreciendo su vagina, disfrutando del sexo, esperando a que llegue el incauto que quiera casarse con una puta que medio barcelona ha follado.